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LA LECTURAUn día, hace mucho, mucho tiempo, descubrimos que ciertos signos escritos de manera ordenada sobre una hoja de papel tenían sentido, una especie de equivalencia con los sonidos que nos sirven para comunicarnos entre seres humanos. Resultaron ser una representación gráfica de la palabra. Desde entonces, pasaron por nuestras manos diversas expresiones de ese maravilloso instrumento que es la escritura; cuadernos, libros, compendios... también, desafortunadamente, los malhadados periódicos que no hacen otra cosa que relatarnos los sinsabores de la humanidad. Aunque, claro hay que admitirlo, una que otra buena noticia sobre la solidaridad o el avance de la ciencia... Pero aprendimos a leer: a traducir símbolos escritos en ideas comprensibles. Empero, quienes han asumido la responsabilidad de aumentar sus conocimientos a través de la lectura saben que leer es una tarea titánica; se trata de comprender e interiorizar ideas ajenas. Dicho de otro modo: tratar de aprehender los pensamientos que otro ser humano para incorporar sus conocimientos a nuestro propio saber. Esa es la verdadera lectura: la lectura de comprensión. ¿Cómo se hace? En este trazado arquitectónico trataré de resumir en pocos minutos lo que diversas teorías proponen como el camino a la lectura comprensiva, a la lectura como alimento, a la lectura como homenaje a quienes nos legaron, en símbolos escritos, su herencia de conocimiento. ¿Cómo leemos? Existe, primero, la lectura mecánica que se limita a identificar palabras, prescindiendo de interpretar su significado. Prácticamente no hay comprensión. Aparece luego la lectura literal que permite una comprensión superficial del contenido. Viene, a menudo, acompañada de la lectura oral que se produce cuando tenemos que leer en voz alta para comprender mejor. Su opuesto es la lectura silenciosa que capta mentalmente el mensaje escrito sin pronunciar palabras. El lector está captando ideas, no fonemas; de donde surge el hábito de lectura. Podemos mencionar también, desde otra perspectiva, la lectura de regresión. Consiste en volver atrás sobre lo leído, antes de terminar el párrafo. Muchas veces, se hace de forma inconsciente. La regresión provoca un efecto negativo sobre la velocidad de lectura y la comprensión de lo leído, porque divide el pensamiento y se pierde la idea general. Muchos lectores creen que con este medio se reafirma la comprensión de lo leído. Mencionemos también, a la pasada, la lectura de vocalización que ocurre cuando la lectura se acompaña con movimientos labiales, aunque no emita sonidos. Constituye un gran impedimento para la buena lectura porque el; lector tiene que estar pendiente de cada palabra y de vocalizarla. Así se distrae la atención de lo fundamental. Finalmente, un buen lector tendrá a mano y consultará con frecuencia el diccionario. Un vocabulario escaso hace descartar gran cantidad de palabras y expresiones, lo que hace la lectura lenta. Este es un círculo cerrado: hasta que no se empiece a usar con regularidad el diccionario no se ampliará el vocabulario y la lectura no será todo lo eficaz que debiera. MEMORIA: OLVIDO Y RECUERDO Respecto a los elementos físicos, diremos que el movimiento de los ojos en la lectura consiste en tres actividades: 1. La fijación, que tiene lugar cuando los ojos se detienen. Es el momento en que se lee. 2. Los movimientos sacádicos. Los ojos de una persona que está leyendo mueve los ojos a saltos. 3. La barrida de retorno. Cuando los ojos alcanzan el final de la línea, pasan a la siguiente realizando este tercer movimiento. Una lectura eficiente, por tanto, consiste en un movimiento de ojos suave y rítmico, mientras van avanzando a lo largo del material, con pocas regresiones (o relecturas del material). Los ojos siempre están en el lugar previsto, en vez de ir vagando por la página. También tienen una amplia zona de enfoque sobre las palabras. Esta lectura eficiente permite a los lectores reducir su nivel de subvocalización (decirse a ellos mismos la palabra) a un mínimo. Los expertos proponen, entonces, algunas técnicas de buena lectura.
Una vez que percibimos algo, comienza un proceso que conduce a la memorización de esos datos. Este ciclo comprende las siguientes fases: Comprensión: supone la observación a través de los sentidos y el entendimiento tanto de las partes como del todo. Fijación: se adquiere con la repetición. Es imprescindible fijar antes de recordar una información que nos interesa. Conservación: esta fase está en función del interés y la concentración. El entrenamiento definirá el modo en que se memoriza. Evocación: significa sacar al plano de la conciencia los conocimientos almacenados. Reconocimiento: consiste en la interrelación de los conocimientos nuevos y previos. No todas las personas tienen la misma capacidad para memorizar datos. Frente a quienes rápidamente se acuerdan de una información remota, hay personas que tienen más dificultades para memorizar. Puesto que la memoria que vamos a utilizar se basa en asociaciones de informaciones, debemos estructurarnos y relacionar el material a retener. Es necesario pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos. Para conseguirlo hay tres principios: Exagerar determinados rasgos como si se tratase de una caricatura. Captar los novedoso. Dar movimiento a nuestras imágenes pensadas como si fueran una película. Fijar contenidos con la repetición y repetir las ideas evitando la asimilación mecánica. Es importante hacer pausas mientras se lee o estudia para recordar lo que se va aprendiendo. Un asunto importante para cualquier investigador es el subrayado, algo fundamental para destacar lo más importante de cada tema y para mejorar la retentiva. En sentido estricto, subrayar es hacer rayas, líneas u otros signos debajo de determinadas palabras con el fin de que resalten. En sentido más amplio, entendemos por subrayar toda señal hecha para captar mejor palabras o frases de un texto. La técnica del subrayado es muy útil; sin embargo, hay ocasiones en las que no es conveniente usarla: obviamente cuando trabajamos con libros que no son nuestros. En este trazado he comprimido técnicas de lectura y recomendaciones que son apenas una parte de todo lo que diversos expertos han desarrollado para sacar mejor provecho de nuestras lecturas. Nuestra Orden exige de nosotros un importante esfuerzo de lectura, para aprehender la experiencia de nuestros mayores y de quienes profundizaron en el estudio de la compleja ciencia que constituye la Masonería. Por cierto, pude haber enfatizado en este Trazado los elementos que surgen del estudio de la Oratoria, para quienes deben seguir sus propios signos. Pero vuestra acogida nos permitirá, si la huella está marcada, una otra oportunidad. H:. M:. Jaime Vásquez de la B. Nota: Para mayor complemento, visitar la página "Lacan y cómo leer los textos" |
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